Etiqueta: cita

  • ¡Día Internacional de Leer a Tolkien!

    ¡Día Internacional de Leer a Tolkien!

    Hoy es el Día Internacional de Leer a Tolkien y lo celebramos haciendo lo que más nos gusta: ¡leer sus obras!. En esta ocasión les compartimos un divertido poema titulado ‘Perry Guiños’, el cual se encuentra en el libro “Cuentos desde el Reino Peligroso” junto a varios otros poemas y cuentos escritos por el Profesor Tolkien.

    ilustblastroll

    Perry Guiños

    Sentado en una peña, el Troll
    alza triste cantar:
    «¿Por qué, por qué he de vivir yo
    tan solo en Más Allá?
    Ha tiempo que partió mi pueblo
    y ya no piensa en mí;
    entre la Cima de los Vientos
    y el Mar, quedé yo aquí.

    No soy ladrón ni borrachín
    ni carne como yo;
    mas todos cierran al oír
    mis pasos con terror.
    ¡Ay, si tuviera lindos pies
    y manos que enseñar!
    Mi corazón derrama miel,
    ¡mis guisos no están mal!

    ¡No quiero que esto siga así,
    un amigo hallaré!
    Pisando suave, hasta el confín
    de la Comarca iré».
    La noche entera caminó
    con sus botas de cuero;
    Cavada al alba divisó,
    y ya estaban despiertos.

    Echó un vistazo, y vio ¿a quién
    sino a la vieja Banz
    con su sombrilla y cesta?, y él
    sonriole muy cordial.
    «¡Buen día y noche tenga usted!
    ¿Cómo va su salud?»
    Ella todo dejó caer
    y huyó gritando: «¡Uhh!»

    Pot el Alcalde estaba allí
    y oyó la horrible voz;
    se puso rosa y carmesí
    y bajo tierra huyó.
    Herido el Troll en su bondad
    «¡No huyáis!», les suplicó;
    mas se escondió la vieja Banz
    debajo del colchón.

    El Troll hasta el mercado fue
    y recorrió los puestos;
    salta la oveja que lo ve
    y el ganso escapa al vuelo.
    Se atragantó el Granjero Hogg,
    Bill le arrojó el cuchillo,
    Garra el perro la vuelta dio
    rogando escapar vivo.

    Sentose el Troll triste a llorar
    delante de las Celdas.
    A Perry Guiños vio llegar,
    que le dio una colleja.
    «¿Cómo es que lloras, grandullón?
    ¡Ven afuera en seguida!»
    Rió al pegarle un empujón
    y al ver que sonreía.

    «¡Oh, Perry Guiños», gritó el Troll,
    «vamos a ser amigos!
    ¿Aceptarás mi invitación?
    ¿Tomarás té conmigo?»
    Saltando, Perry se agarró
    de su ancha espalda: «¡Venga!»
    Y en las rodillas del buen Troll
    tuvo esa noche cena.

    Manteca, crema y confitura,
    bizcochos y tostadas;
    comió el Guiños hasta la hartura,
    ¡los botones saltaban!
    Ya la marmita en el fogón
    cantaba al calentarse,
    un mar de té se le sirvió
    y tomó hasta anegarse.

    Tirantes ya chaqueta y piel
    descansaba en silencio
    y dijo el Troll: «Te enseñaré
    el arte confitero,
    a hacer crocante y dulce pan
    y dorados tortones
    y luego en cama dormirás
    y almohada de plumones».

    «Joven Guiños, ¿dónde has estado?»
    «Me fui a tomar el té,
    y comí tanto pan tostado
    que casi reventé».
    «¿Mas dónde en la Comarca, amigo,
    o fue tal vez en Bree?»
    Repuso envanecido el Guiños:
    «No os lo voy a decir».

    «Yo sé», dijo Curioso Jack.
    «Lo vi cuando partió
    a los montes de Más Allá
    en el hombro del Troll».
    Y todos en un tris partieron
    en carro, poney o asno
    a las colinas; pronto vieron
    la chimenea humeando.

    Y comenzaron a llamar:
    «¡Troll, un pastel hornea,
    para nosotros, dos, o más!
    ¡Hornea, Troll, hornea!»
    «¡Marchad a casa!» dijo el Troll.
    «Jamás os invité.
    Sólo en jueves cocino yo
    y para dos o tres.

    ¡Marchad! Mi casa es muy pequeña,
    debe haber un error,
    y no hay pasteles, torta o crema,
    ¡Perry se los comió!
    Tú Jack, y Hogg, y Pot y Banz,
    más ya no os quiero ver.
    Sólo Guiños puede pasar:
    ¡fuera de aquí el tropel!»

    Ahora bien, con tanto pan
    Guiños mucho engordaba
    y ni la ropa le iba ya
    ni el sombrero le entraba;
    pues los jueves, en la cocina
    tomaba Perry el té,
    y el Troll más chico parecía
    según crecía aquél.

    Llegó a ser Perry un confitero
    sin par, dice el cantar.
    Sus tortas muy famosas fueron
    desde Bree hasta la Mar.
    Mas nunca hubo pan tan crujiente
    ni una crema batida
    cual la que el Troll todos los jueves
    con el té le servía.

     

    *Uno de los misterios de este poema es su título, el cual ha generado varias traducciones y teorías diferentes sobre su real significado, si te interesa saber más puedes visitar éste enlace: http://www.uan.nu/dti/perry1.html.

     

    ¿Por qué celebramos el Día Internacional de Leer a Tolkien

    el 25 de Marzo?

     

    La iniciativa surgió por parte de The Tolkien Society en 2003 con el objetivo de promover el estudio y conocimiento de las obras de J.R.R. Tolkien, no sólo las ligadas a la Tierra Media sino abarcando la totalidad de sus trabajos. A partir de entonces la conmemoración se ha extendido por el mundo, donde los amantes de sus novelas se reúnen a brindar y  leer en su honor. ¿Por qué entonces el 25 de Marzo? Si no conoces bien la historia de El Señor de los Anillos mejor no sigas leyendo ya que te adelantaremos parte del desenlace. La fecha fue escogida ya que el 25 de Marzo, según el calendario de la Comarca, es destruido el Anillo Único, causando la derrota definitiva de Sauron y la victoria de los pueblos libres en la Batalla de Morannon, según se narra en ‘El Señor de los Anillos, El Retorno del Rey’.

  • Un día como hoy hace 42 años…

    Un día como hoy hace 42 años…

    «Mi obra está escrita con la sangre de mi vida, sea en líneas gruesas o delgadas. Y no puedo hacer otra cosa».

    Hoy es una fecha muy especial para todos los fanáticos de la obra del Profesor Tolkien, ya que se cumplen 42 años de su partida, dejando un legado literario que ha trascendido a diversas áreas, manteniéndose vivo y vigente, siento el motor y la inspiración de muchas personas en todo el mundo, incluyendo a quienes forman parte de la Sociedad Tolkien Magallanes.


    Nacido en 1892, John Ronald Reuel Tolkien fue filólogo, profesor de Lengua y Literatura Inglesa, y Anglosajón, autor de varias novelas, alcanzando renombre con ‘El Hobbit’ (1937) y ‘El Señor de los Anillos’ (1954-55). Sencillo pero perfeccionista, amante de la naturaleza y defensor de los árboles, en sus obras supo crear el equivalente imaginario de todo un pueblo.

    Fallece el 2 de septiembre de 1973, a la edad de 81 años; 21 meses después de la partida de su esposa Edith, siendo sepultados juntos en el cementerio de Wolvercote (Oxford, Inglaterra).